¿Alguna vez te has parado en mitad de la nada para contemplar el cielo bajo un manto de estrellas? Alzar la mirada y quedarte hipnotizado viendo el tintineo de los astros celestes tiene algo especial, un aura casi mística. Muchos grandes artistas y científicos de la historia de la humanidad encontraron a su musa simplemente levantando la cabeza hacia arriba en mitad de la noche. Desde Vincent van Gogh hasta Galileo Galilei… las estrellas tienen algo mágico.
Desde que alcanza mi memoria siempre me gustó tumbarme las noches de verano y mirar al cielo, reconocer las constelaciones, ver las perseidas o lágrimas de San Lorenzo cruzar la negrura del firmamento y contemplar la Vía Láctea… si cierro los ojos todavía puedo ver la inmensidad del universo.
Cuando el estudio japonés BUBBLE GUM, con sede en Tokio, me ofreció cubrir una noticia sobre su ópera prima CELESTAY, un juego idle relajado sobre pescar, reunir materiales y hacer crecer una pequeña casa hacia el cielo sobre el océano mientras descubrimos constelaciones, algo en mi interior me trasladó a aquellas noches estrelladas. Así que, tras aceptar y descubrir sus secretos y las maravillas que tenía que ofrecerme, he decidido compartirlo con vosotros.
En los juegos tipo idle o de escritorio raramente encontramos una historia o un hilo conductor que nos acompañe en las tareas rutinarias que presentan. Cuidar una granja, perforar una mina, recoger dinero de un negocio… casi siempre son actividades que van directas a entretenernos un ratillo. Pero lo primero que me sorprendió de CELESTAY es que presenta una narrativa, no pienses que se trata de algo profundo y pretencioso, sino simplemente de una historia de las que sorprenden por la sencillez de su forma y la fuerza de sus pequeños mensajes.
En CELESTAY nos situamos en un futuro, no muy lejano, en el que la humanidad ha sufrido los efectos de la subida del nivel del mar y los océanos lo cubren todo. Así que las personas viven en balsas y barcos, al más puro estilo Waterworld, aquel peliculón de 1995. Con este panorama tan halagüeño nos encontramos en una base de madera con el objetivo de construir una casa en altura. Una forma de construir un lugar al que poder llamar hogar, no solo para nosotros sino también para las personas que vayamos encontrando durante la aventura y que se irán uniendo a nuestra “familia”.
Además, mientras conocemos a la gente que puebla los mares, iremos conociendo los hechos que acontecieron en el pasado y que llevaron a la situación actual. Una información que nos llegará de forma fragmentada a través de recortes de periódico, cartas, libros antiguos e incluso rumores que puede que sean ciertos. Una historia tan interesante como llena de secretos.
CELESTAY es un juego tipo idle, un simulador de construir una casa piso a piso hasta alcanzar el cielo. Aunque ahora se conocen como “juegos de productividad”, yo siempre los he llamado “de escritorio”, ya que funcionan en segundo plano y son ideales para hacer unas pocas acciones y ponerte a estudiar, trabajar o perder el tiempo, mientras el juego sigue en marcha de fondo, en el escritorio. Sin molestar, como un decorado interactivo. De este tipo me viene a la mente el típico Farmville (el que tuvimos todos en Facebook o navegador hace miles de años), el Mini Cozy Room: Lo-Fi o el Desktopia: A Desktop Village Simulator.
En el caso de CELESTAY, estamos ante una experiencia basada en construir y descubrir. Nuestra misión principal es ir levantando piso a piso una casa lo más alta posible, hasta literalmente tocar el cielo, e ir construyendo otras estructuras como huertos, una cocina o un observatorio. Para ello necesitaremos dos recursos: madera y hierro. Ambos se consiguen principalmente clicando en el mar en los restos que van apareciendo de los antiguos vestigios de la civilización. A medida que avancemos, descubriremos otras formas de conseguir los ansiados materiales.
El otro recurso vital es el pescado, el dinero de este nuevo mundo que nos presenta CELESTAY. Con los peces que pesquemos podemos negociar a cambio de materiales o reliquias que nos servirán como objetos de misiones secundarias, decoración o para llenar nuestra mochila de recuerdos. Para conseguir este preciado bien deberemos hacer uso del arte de pescar, bien en modo manual a través de un minijuego o por tiempo en automático.
Entre las profundidades del mar y el cielo, CELESTAY esconde un montón de secretos por descubrir: en forma de coleccionables que iremos reuniendo realizando misiones o encontrándolos en el fondo marino; peces que agregar a un listado, solo para los más completistas; personas con sus propias historias a las que iremos conociendo; y por supuesto estrellas, uno de los aspectos más satisfactorios que tiene el juego es ir ascendiendo en nuestra construcción y revelando las distintas constelaciones en las noches estrelladas, rodeado de amigos.
Si lo piensas, las estrellas en la noche son como píxeles dibujados sobre una pantalla en negro. Mirar CELESTAY es relajante, entrañable, incluso diría que tiene algo que te hace sentir bien y que no resulta fácil de describir. Sus diseños son minimalistas, pero consiguen representar de manera fidedigna, con unos pocos píxeles, todo lo que quieren transmitir: el infinito cosmos, la inmensidad del océano, e incluso los sentimientos de las personas. Es un juego que con muy poco consigue transmitir mucho.
CELESTAY es el juego perfecto para tener de fondo mientras haces otras tareas o simplemente mientras te relajas tomándote un café calentito en una tarde lluviosa de otoño. Es una experiencia muy completa y sorprendente, tanto por sus mecánicas divertidas y sencillas como por el mensaje y los secretos que se esconden en cada rincón.
- Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por BUBBLE GUM -
💚 Tiene una narrativa conmovedora.
💚 Es una experiencia relajante.
💚 Su pixel art es tierno y muy bonito.
💚 Ideal para acompañarte en otras tareas.
💚 Mirar las estrellas.
❌ Algún bug menor.
Director Retro & Pixel Press 📰
Podcaster en NESbuscando en la Basura, El Indiario, DeVCast y A Link To The Podcast 🎙️
Redactor en DeVuego 📝