Los juegos tipo roguelike en los que la muerte es permanente, los niveles se crean de forma procedural y que centran su fórmula en una jugabilidad altamente adictiva y en volver a echar otra partida, viven años dorados. Ejemplos los tenemos de todos los colores, para todo tipo de jugadores, Darkest Dungeon (2015), Dead Cells (2017), Slay the Spire (2017), Vampire Survivors (2021), Loop Hero (2021), Balatro (2024)... la lista es casi interminable.
Loop Hero (Four Quarters - 2021)
Este género ha ido evolucionando en los últimos años dando subgéneros como el roguelite, pero en su versión más pura mantiene una esencia que es clave en el éxito del mismo. La generación por azar nos da la sensación de que cada nueva partida es única, además, como las partidas suelen ser rápidas provocan el efecto “una run más y lo dejo”. Pero quizás la clave de su triunfo radique en algo que escuché hace tiempo a mi querido José María “Nahar” hablando sobre un juego en El Indiario: “Ganar se siente muy satisfactorio, no vences porque tu personaje mejore sus estadísticas, sino porque tú, como jugador, mejoras.”
El estudio sudafricano Crux Games, creador de Combolands: Roguelike Citybuilder, está formado por tan solo dos personas, Sam Alfred y Skye Scott. Sam fue el diseñador de Terra Nil, un título de estrategia que analizamos en Retro Pixel Press, y que fue nominado a los premios BAFTA 2024 en la categoría de Game Beyond Entertainment. Esta pareja de devs creó una demo en itch.io de un juego tipo roguelike llamado Tiny Towns, un título que logró bastante fama y que fue el germen de su desarrollo final, Combolands: Roguelike Citybuilder. Este entretenido juego llegó el pasado 24 de agosto a PC a través de Steam y acumula valoraciones extremadamente positivas (un 97% de 1324). Si queréis saber las claves de su abrumador éxito os invito a que me acompañéis en las siguientes líneas.
Demo de Tiny Towns
Combolands no tiene narrativa, la historia es así de simple: en cada partida dispones de varias semanas para transformar una isla vacía y carente de civilización (y lo bien que están sin humanos) en una gran urbe, una ciudad próspera con una economía estable y llena de personas.
Es un juego de construcción de mazos donde, en lugar de ir construyendo tu baraja, desarrollas una ciudad. El objetivo es colonizar una serie de islas colocando tus edificios con cuidado para optimizar las ganancias en cada turno. Cada semana tienes el objetivo de llegar a una cifra y que la tierra vacía dé paso a un asentamiento pequeño, después a uno más grande, así hasta alcanzar la metrópolis.
Un construcctor de ciudades roguelike
Si os soy sincero, la primera partida que eché a Combolands fue una locura. Sin tener un inglés fluido (no viene traducido), como es mi caso, no me escondo si digo que no me enteré de nada. Pero había algo que me atrapó, números saltando por todas partes, la sensación de que pasaban cosas a mi alrededor y que la curiosidad me iba a llevar a aprenderlas. En realidad no es que no me enterase de nada, la mecánica es simple: te reparten unas cartas de edificios y las vas desplegando en cada turno en el tablero tratando de obtener la mayor puntuación posible.
El problema de complejidad venía cuando las cartas empezaron a interactuar entre ellas generando combos, algo que viene explicado en las cartas, pero que hay que detenerse a leer concienzudamente para entenderlo y aprender a aplicarlo. Pero la experimentación me hizo aprender a jugar pronto y tras cada partida me sentía mejor jugador de Combolands.
A la hora de generarse la partida hay siete gremios, los vas desbloqueando a medida que juegas, y se eligen dos. Así tus cartas para esa run son exclusivamente de esos gremios, lo que supone que son edificios especializados y las interacciones entre ellos dan un número elevadísimo de combinaciones posibles. Por eso dominar el juego es algo complejo, porque el número de opciones es muy elevado y las cartas que vamos desbloqueando van añadiendo capas. Al final cada partida se siente totalmente única. Una nueva experiencia.
Cada isla se genera de forma aleatoria
Su estilo gráfico es un pixel art tan sencillo como resultón, tan pulido como simple. La elección del apartado artístico le sienta de maravilla porque nos permite ver todo de un vistazo y que se entienda rápido lo que hay en pantalla. Es perfecto para potenciar la jugabilidad sin tener que centrarse en otra cosa ni distraerse. En muchas ocasiones menos es más, y aquí es una de ellas. Es un píxel con colores cálidos, casi cozy, de esas paletas que entran por los ojos y que te invitan a construir en la isla.
En cuanto a la música y los sonidos, es el equivalente a un casino, todo está diseñado para atrapar al jugador. Un sonido al poner el edificio en juego, otros cuando suben los puntos al marcador… esta gente sabe lo que hace. Además, las melodías son relajantes, como un remanso de paz, te permiten jugar a tu ritmo sin estrés. Simplemente el placer de echar una partida.
Crear una metrópolis como objetivo de cada partida
Combolands: Roguelike Citybuilder es un adictivo constructor de ciudades con mecánicas de roguelike y partidas generadas de forma procedural que le dan una rejugabilidad casi infinita. Tras probar Combolands es fácil saber el porqué de su éxito. Si te gustan los juegos de “una partida más y lo dejo” y que te den las tantas, dale una oportunidad. No te arrepentirás.
- Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por Future Friends Games -
💚 La sencillez del apartado artístico permite centrarse en la jugabilidad
💚 Muy adictivo
💚 Cada partida es única
💚 La cantidad de contenido es elevadísimo
❌ Falta de traducción
❌ Difícil de dominar por completo
Director Retro & Pixel Press 📰
Podcaster en NESbuscando en la Basura, El Indiario, DeVCast y A Link To The Podcast 🎙️
Redactor en DeVuego 📝