Los incrementales están viviendo su época dorada. A día de hoy los tenemos para todos los gustos, colores, sabores y olores, pero en general (y esto hay que admitirlo) casi todos se basan en tomar una mecánica y aumentar puntos sin ton ni son, chute de dopamina y hala, a por el siguiente.
Pero entre tanta tragaperra, clicar una pantalla sin ton ni son, tirar dados o acumular X recurso para que la pantalla se desborde, hay un reducto muy interesante que merece mucho la pena: los que cogen un sistema de juego que no es estrictamente incremental y darle el giro.
Hoy nos vamos con un título basado precisamente en eso. Drillbound no te trae memes, caos sin sentido o tragaperras con mayor o menor descaro. Cuenta con su sistema propio y una progresión la mar de interesante y donde las elecciones sí que cuenta. ¡Vamos al lío!
En Drillbound tomamos el control de una perforadora sobre raíles que tiene que abrirse paso hasta el núcleo del planeta (sí, y ya está). Al principio contamos con tres medidores básicos: energía, vida, y experiencia. La energía es el “tiempo” que tenemos para jugar la ronda, la vida es la salud de la máquina y si llega a cero la partida termina, la experiencia se va acumulando en función de los bloques perforados y nos otorga un recurso único cuando subimos de nivel. El sistema es sencillo: comenzamos a minear bloques a la vez que descendemos, si alguno de esos bloques consigue llegar a una determinada franja de seguridad, explota y nos provoca daño y desgaste en energia.
El bucle jugable es igualmente sencillo: tomamos los materiales que hemos minado y los usamos para aumentar nuestras capacidades. Comenzaremos con las típicas mejoras de energía, vida y potencia de mineo, para pasar a asistentes que nos ofrecerán apoyo ofensivo y defensivo, escudos, velocidad, mejoras para provocar reacciones en cadena y así. Por cierto, que los niveles no son infinitos, al final del recorrido de una zona nos espera un jefe que, al derrotarlo, nos otorga un recurso (una sola vez). El siguiente nivel contendrá bloques más resistentes, nuevos materiales y alguna característica única que nos obligará a cambiar nuestra forma de jugar.
Como ya he dicho, Drillbound pertenece a ese núcleo de juegos incrementales cuya jugabilidad se basa más en, eso mismo, jugar y no tanto en ver números aumentar y que de un NPC pasemos a 60. Me gustan los dos enfoques, ojo, los disfruto mucho y de los últimos a los que he podido darle recomiendo especialmente Idle Chapel y Fortune Mill. Pero si buscas algo más que clicks sin ton ni son y un listado interminable de tareas para mantenernos ocupados, Drillbound se merece que lo tengáis en cuenta al igual que el maravilloso Astro Prospector o el entrañable Shelldiver.
En Drillbound dependeremos de las mejoras, está claro, hablamos de un incremental, pero es precisamente esa parte enfocada en la jugabilidad la que lo hace un título muy notable. Controlar la perforadora y ver como vamos progresando se siente especialmente satisfactorio, sobretodo por dejarnos esa sensación constante de “he llegado por mis propios méritos” no porque el árbol de mejoras me ha dado 10 asistentes que pican piedra por mí. Por supuesto en los compases finales todo será un caos ilegible, pero hasta que llegas ahí tienes la impresión de jugar a un arcade, uno exagerado, pero arcade al fin y al cabo.
Mención aparte su apartado gráfico, con un pixel art de lo más encantador y colorido y, por supuesto, su muy generoso árbol de talentos, donde tendremos mejoras para aburrir. El único punto que le puedo poner en su contra es la duración. Drillbound dura 4 horas (un poco más, depende de cómo juguemos) y te deja ese regustillo de querer más. Con “querer más” no quiero decir que la cantidad de contenido sea insuficiente, pero un par de niveles más o un modo sin fin le hubieran venido como un guante. No obstante, y esto también hay que decirlo, Drillbound cuesta lo que nos vale un desayuno, así que ni tan mal tampoco.
Drillbound es “la otra cara” de los incrementales. Una que se preocupa por brindarte un juego divertido y de calidad, donde la experiencia de por sí es satisfactoria y que bien podría pasar por un arcade de los que tanto nos gustan. Inevitablemente terminemos con decenas de elementos en pantalla moviéndose y explotando, como buen incremental que es, pero lo primero es su seña de identidad y no lo segundo. Y a mí eso particularmente, me mola.
Si no te importa el tema de la duración y quieres una experiencia la mar de divertida con la que echar unas tardes sueltas, ni te lo pienses. Si te atraen los incrementales y estás dispuesto a probar algo que se salga del sota, caballo y rey actual, Drillbound es para ti.
- Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por Troglobytes Publishing -
💚 Divertido como él solo
💚 Una experiencia incremental que se preocupa más por la jugabilidad que por sobreestimularnos.
💚 Bueno, bonito y barato.
❌ Su duración.
❌ Un modo infinito le vendría de rechupete.
Juan Carlos es clase dual (Programador / Filólogo), antes era solodev y ahora proyecto de divulgador e investigador académico en game studies. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas.