Desde tiempos antiguos, la humanidad ha mantenido una tradición que pasaba de padres y madres a sus descendientes, los cuentos. Pequeñas historias en forma de leyendas, mitos y fábulas de la cultura popular que tenían un doble objetivo: el primero era establecer un vínculo entre ambos, mientras se preparaban para el momento del descanso, el segundo, un poco más inconsciente, transmitir una enseñanza útil o que ayudase a inculcarle unos valores positivos.
Esta tradición se está perdiendo en una era tecnológica donde podemos enchufarlos delante de una pantalla o ponerle un dispositivo inteligente para que lo haga por nosotros. ¡Bendita tecnología! (Entiéndase aquí la ironía de un padre que disfruta de uno de los mejores momentos del día con un libro en la mano o incluso a la luz de la luna inventándose una historia) El otro día mi hija quería uno de Mickey y le conté la increíble historia de cuando arribó a la isla de Mêlée y espetó aquello de “Mi nombre es Mickey Mouse y quiero ser pirata”..., igual os pensáis que Square inventó aquello de los crossovers de Disney en 2002 con Kingdom Hearts.
Kingdom Hearts (Square Co. - 2002)
Hablando de Kingdom Hearts y de cuentos, estos días he estado probando Duskfade, uno de los títulos más destacados hechos en España este año y que bebe de fuentes como Kingdom Hearts o Ratchet & Clank, dos de los clásicos más laureados de PlayStation 2. Un juego de aventuras lleno de acción y plataformas en 3D que nos narra una historia de esas clásicas, con buenos, malos y una moraleja que trata de enseñarnos, como los buenos cuentos.
Érase una vez en un reino muy, muy lejano, en un tiempo en que el mundo era distinto, un lugar donde vivían las gentes en paz y armonía mientras los maestros relojeros se encargaban de que todo funcionase con precisión. Estos maestros eran sabios poderosos cuya mayor arma, la inteligencia, les permitía investigar y desarrollar tecnologías increíbles que mejoraban la vida de los pobladores de las tierras de Tearfeld. Pero un día todo cambió. Un cataclismo fracturó la situación y, desde entonces, los pocos humanos que quedan sobreviven en paz con unos agradables compañeros los nubinos: unos seres de forma humanoide compuestos de la esencia de las nubes.
Ha llovido mucho desde entonces… y ahora, en el pueblo de Tick Town está a punto de empezar un suceso que lo cambiará todo. Una explosión sacude todo, el tejido temporal se resquebraja y una torre surge de la nada. Nuestro protagonista Zirian se ve envuelto en una maravillosa aventura para salvar a su hermana y a todo el reino de Tearfeld. Pero no se hallará solo, un cuco mecánico será su compañero fiel. Un amigo que le ayudará en su misión de descubrir la verdad y salvar el mundo.
La historia que nos propone Duskfade es ideal para las personas que todavía tienen mirada infantil y la ilusión de un niño, una aventura para todos los públicos, pero que esconde detrás potentes valores que no deberíamos olvidar, y que ya tan poco se estilan: cooperación, lealtad, esfuerzo, sacrificio, diversión o entrega, por citar unos pocos. Unos personajes carismáticos, incluidos los graciosos nubinos, que nos narran un cuento actual, pero con el trasfondo de los clásicos. Una narrativa y un guion previsibles que dan al jugador justo lo que ha venido a buscar: una aventura épica, el viaje de un héroe en su lucha contra la oscuridad, pero también contra sus miedos. Es fácil empatizar con Zirian y su historia.
Una aventura que parece un cuento
Duskfade no se esconde: es una aventura de acción y plataformas en tres dimensiones que se inspira fuertemente en los grandes clásicos de PlayStation 2 que alimentaron los sueños de muchos niños y jóvenes en los primeros dosmiles. Si quieres hacerte una idea de lo que encontrarás, es como una mezcla entre Kingdom Hearts (desde su protagonista Zirian y su espada minutero que recuerda mucho a Sora y su arma llave hasta los coloridos mundos y la estética del juego), Ratchet & Clank (con una estructura similar en los combates) y Jak and Daxter (y su sistema de plataformeo dinámico).
El combate de Duskfade funciona bien en general. Habitualmente nos atacará un grupo de enemigos al que tendremos que vencer usando nuestras habilidades, esquivando, utilizando magias… Incluso nuestro compañero cuco nos ayudará durante los enfrentamientos. Quizás el mayor problema que tiene el sistema de lucha es que puede hacerse repetitivo, pese a la variedad de enemigos y a los distintos jefes finales, la sensación es que es muy parecido todo. Esto resulta especialmente grave en los enemigos más exigentes y poderosos, los jefes, cuyas luchas deberían servir para lucir las nuevas habilidades que adquirimos, pero la repetición de patrones para derrotarlos hace que al final los combates se hagan pesados. Algo que compensa esta carencia es lo épico de algunos de ellos, que te exigen habilidad y resultan abrumadores.
Los jefes finales son enormes y desafiantes
En la parte aventurera, Duskfade hace casi todo bien en un enorme mundo lleno de posibilidades donde la exploración suele tener recompensa en forma de objetos, coleccionables y otros tesoros ocultos. El buen diseño de niveles y del mapa general, hace que en las zonas más amplias y abiertas, en las que existen varias posibilidades a elegir, casi siempre terminemos encontrando el camino correcto de una forma que parece casual, pero que esconde detrás un diseño inteligente de los espacios.
En cuanto a las plataformas, hay una gran variedad de desafíos que irán aumentando en dificultad y exigencia, así como en espectacularidad, a medida que desbloqueas nuevas habilidades de Zirian: doble salto, impulso en el aire, ir sobre carriles… todo se siente genial y muy frenético. Quizás el detalle a pulir es la precisión en la ejecución, ya que en más de una ocasión un mal agarre en un saliente o un cambio automático de cámara en mitad de una acrobacia ha provocado que termine en el fondo de un abismo. Son pequeños detalles que pueden provocar momentos de frustración, porque te hacen sentir que te has caído y no ha sido por tu culpa.
Reconozco que, sin ser un juego excesivamente complejo, tiene momentos con cierto grado de desafío, de esos que te hacen sentir que vas dominando las técnicas y sintiéndote cada vez mejor jugador.
Incluso podremos volar
Uno de los puntos más fuertes de Duskfade es su impresionante apartado artístico, tanto en la parte visual como en la sonora. Su colorido estilo gráfico en 3D da la sensación durante todo el juego que estás dentro de una película de animación, algo realmente llamativo y que nos habla de su espectacular arte. Su objetivo era rememorar y homenajear la estética de la época dorada de estos juegos, que muchos vivieron con la Play 2, y lo han logrado. ¡Qué bonito!
Un espectáculo visual
Su banda sonora, compuesta con maestría por Rafa del Olmo es soberbia. Las notas de una orquesta crean una atmósfera de superproducción y se mezclan con música de tinte étnico (Según la zona donde estemos), lo que dota de mucha personalidad a cada una de las melodías. De fondo el sonido de lo que parecen relojes te va dando las horas en el corazón y consigue despertar una profunda nostalgia en nosotros. 10/10
Duskfade es una aventura de acción y plataformas en 3D fiel al espíritu de una época brillante en el género, la de PlayStation 2. Un título hecho con mucho mimo que brilla en su historia tierna y épica, a partes iguales, y en su maravilloso arte.
Pese a los defectos en el combate y la precisión de los saltos, estamos, sin duda, ante uno de los mejores títulos españoles de este 2026 y de los últimos años.
- Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por JF Games -
💚 Su historia es como un buen cuento.
💚 La banda sonora es magnífica.
💚 El apartado visual es precioso.
💚 Divertido de jugar.
💚 Un mundo con un diseño inteligente y lleno de secretos.
❌ Los combates son repetitivos, incluso los de los jefes finales.
❌ El control y la cámara a veces juega malas pasadas en los saltos.
Director Retro & Pixel Press 📰
Podcaster en NESbuscando en la Basura, El Indiario, DeVCast y A Link To The Podcast 🎙️
Redactor en DeVuego 📝