Los que seguimos la industria en España podemos afirmar que en los últimos han aparecido unos cuantos estudios que, además de tocar las teclas adecuadas, han sabido moverse por los márgenes apostando por géneros de nicho, sí, pero con comunidades muy fieles. El estudio Incrementalist ya dio mucho de qué hablar el año pasado con Astro Prospector: un juego incremental mezcla de bullet hell con naves y grindeo de recursos que fue muy muy bien recibido.
Este año Incrementalist nos viene con una nueva propuesta que, si bien en su núcleo sigue las mismas pautas que Astro Prospector, ahora lo trasladan a unas mecánicas bastante innovadoras donde hacer uso (literalmente) de compañeros para grindear y progresar. Vamos con Hole Is Mine.
Hole Is Mine nos sitúa en una pequeña isla con un inmenso hoyo en medio. Este nos cuenta que tiene que ser limpiado y purificado, por lo que nos invita a que cojamos nuestra mochila y la lancemos dentro… y nosotros también. Así se nos descubre la mecánica principal del juego: lanzar cosas. Sí, Hole Is Mine va de lanzar cosas a sitios, recogerlas y seguir lanzándolas.
Al lanzarnos al agujero llegamos a una zona llena de bloques que debemos picar para eliminarlos, una vez destruyamos el número de bloques requerido podemos avanzar a la siguiente zona (lanzando la mochila al agujero, evidentemente). ¿Cómo picamos la piedra? Pues podemos hacerlo de forma manual o lanzándole a alguno de nuestros compañeros.
Porque al llegar a determinadas zonas y picar ciertas piedras encontraremos a un compañero que se unirá a nuestra expedición. ¿Cómo ejecuta acciones? Efectivamente, lanzándolo. Cuando lo lanzamos, de manera predeterminada se pondrá a picar las piedras y, eventualmente, se quedará dormido (lo lanzamos de nuevo y listo). Puede parecer un sistema simple, y lo es, pero a la vez es muy satisfactorio, sobretodo cuando ya hemos reclutado a varios compañeros.
Bien, ¿dónde está el progreso? Pues si en Astro Prospector contábamos con un único mapa de nodos para desbloquear mejoras, aquí tenemos varios. Aunque por sí solos no son tan amplios como en el anterior juego, que no te engañen: por sí mismos tienen más nodos y si sumamos todos ellos sí que tenemos muchas más opciones disponibles. Los mapas se desbloquean al ir completando pisos del agujero y las mejoras se obtienen gastando moneda común y recursos propios de cada piso. Con esto se han asegurado de que no nos “chetemos” demasiado y el juego se haga un paseo, sino que el progreso está más controlado, garantizando así que la experiencia transcurra como está pensada.
El otro componente de progreso se encuentra en los compañeros que vamos reclutando, llamados Mini’ohs. En nuestras incursiones encontraremos cofres donde habrá equipamiento de todo tipo: máscaras, sombreros, herramientas, etc. y en la ciudad podemos equipárselos a todos ellos. Este equipo modifica el comportamiento del Mini’oh y sus habilidades a la hora de picar piedras, con lo cual, eventualmente serán prácticamente autónomos. Tal y como estarás pensando, sí, la pantalla termina siendo un caos de muñequitos haciendo cosas.
La verdad es q ue me resulta digno de admiración el trabajo que hace este estudio. Mientras muchos siguen buscando su camino y probando diversas fórmulas, Incrementalist dio muy bien con la tecla el año pasado y ahora se dedica a replicar y refinar cada vez más la fórmula. Se dice que las comparaciones son odiosas, pero en este caso resulta inevitable hasta cierto punto. El core y progreso de ambos juegos son relativamente similares, pero al variar en las mecánicas jugables se sienten como experiencias completamente distintas.
En este aspecto, Hole Is Mine se caracteriza por ser más dinámico y caótico, lo cual dentro del género de los incrementales es algo bueno. Es verdad que en los compases finales de la aventura apenas se puede ver nada, pero llegados a ese punto tampoco te hace falta, con no perder de vista tu personaje y la mochila tienes de sobras.
Por lo demás, decir que, de nuevo y en la línea del estudio, es un título relativamente corto que nos llevará unas 6 horas completar al 100%. Lo bueno es que incorpora de salida el modo sin fin (algo que en Astro Prospector llegó después) con el cual podremos probar nuevas combinaciones de equipo y terminar de mejorar las habilidades en los mapas de nodos.
Por cierto, recalcar que como novedad han incorporado un sistema para que desde Twitch o la propia Steam podamos poner a los Mini’ohs con los nombres de nuestros amigos y espectadores, cosa que da mucho juego y seguro que bastantes risas (lanzar contra la pared a según qué amigos siempre es bien).
No me enredo más, solo decir que espero ansioso el siguiente proyecto del estudio, y a tí solo te digo: píllalo a la de ya, lo vas a disfrutar
Hole Is Mine toma la fórmula del juego anterior del estudio y lo lleva a una experiencia tan gratificante como caótica. Una propuesta muy divertida que, aunque no nos tomará más de dos o tres tardes terminar, nos dejará bastante satisfechos. Para mí, personalmente es un nuevo acierto de Incrementalist que no hace sino reafirmar que han dado con una fórmula con personalidad propia y de la que estoy deseando ver más, mucho más.
- Hemos realizado este análisis en PC con un código propio -
💚 Dinámico y caótico, una experiencia tremendamente satisfactoria.
💚 La mecánica de lanzar a los Mini’ohs contra cosas.
💚 Una cantidad generosa de mejoras y equipo para desbloquear y experimentar.
💚 Las funciones de Twitch y Steam
❌ El tramo final del juego es tan caótico que es posible que a algunos no les guste (a mí me encanta).
Juan Carlos es clase dual (Programador / Filólogo), antes era solodev y ahora proyecto de divulgador e investigador académico en game studies. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas.