Peak, un juego que se debió analizar antes pero de esos que dices “más vale tarde que nunca”. Porque Peak es uno de esos juegos de los que hay que hablar para que otras personas lo conozcan, un juego de amistad, de resbalones, de vértigo y de objetos absurdos pero simpáticos, un juego cruel, justo, inmenso y relleno de detalles.
Peak nos abre las puertas de un aeropuerto, con nuestro pasaporte (que sirve para personalizar a nuestro personaje) y unos cuantos entretenimientos de los que gozar antes de embarcar. ¿Nunca habíais visto un aeropuerto con canasta y rocódromo?, eso es porque tenéis poco mundo. Este lugar nos sirve de tutorial, pero es un tutorial engañoso, porque hay tantas cosas que no enseña… Lo bueno es que descubrir lo que no nos han contado es parte de la experiencia.
Y así puestos, nos embarcamos en un avión, cuyo recorrido es una bonita barra de carga en una pantalla de carga. Todo normal. Hasta que la barra de carga peta, señal de que hay algo que no va tan bien como debería.
Y tanto, nuestro avión se ha estrellado en un lugar aleatorio y aislado, pero todo el mundo está con vida. Al menos quienes integremos la partida lo estamos. ¿El resto? eran producto de tu imaginación, nunca hubo nadie más en el avión.
-¿Y el resto de la gente?.
-Cogieron el avión que no estaba en llamas.
-Ah, sí, cierto.
Ante la gente que ha sobrevivido, y que busca entre los restos en la playa, se alza el primer desafío: un bioma distinto, alto, inmenso, que se pierde entre las nubes. También es el único camino hacia el rescate.
Con lo poco que podamos cargar y que veamos útil (una trompeta, un peluche, una brújula…) emprendemos la aventura, subiendo a puro huevo, con manos y pies, buscando la mejor ruta, saltando de un peñasco a otro, buscando maletas con objetos perdidos que puedan ayudarnos, ayudando a quienes nos acompañan a llegar hasta esa cornisa que hemos conquistado. Y es solo el primer paso, nos esperan lugares demenciales, verticales, engañosos y traicioneros. La muerte no tiene porque ser el final mientras alguien quede con vida para llegar al siguiente hito, pero el miedo ya se ha apuntado a la fiesta y te va a acompañar quieras o no, porque en Peak el mundo está vivo… al menos cada veinticuatro horas, y no se queda quieto.
Corred, seguro que encontramos un Starbucks
Peak es el juego que se han sacado de la manga entre Landfall y Aggro Crab, y que tiene su origen en una jam de desarrollo que tuvo lugar en Corea del Sur. Esta gente no salen de la nada, ya tenían cositas en su haber, quizá para mí lo más destacado sea Clustertruck, un plataformas totalmente desquiciado en el que vamos saltando de camión en camión mientras los enormes vehículos se lanzan por un camino imposible a toda velocidad chocando unos contra otros. No puedo evitar sentir que el espíritu de ese juego está en Peak en cierta medida.
El primer obstáculo que encontramos en el juego es que nos pide, casi nos ruega, que juguemos con más gente. No lo pone por escrito, pero su diseño grita “MULTIJUGADOR” al viento, aunque también nos invita a probar por nuestra cuenta si somos del tipo de personas que no tienen amistades de verdad (político, jugador de LoL, presidente de Ryanair…). Pero de verdad, comprad copias del juego (está tiradísimo de precio incluso sin rebajas) y regaladlas a diestro y siniestro hasta que alguien caiga. La experiencia con colegas, hasta 4 personas admite el juego, es inmensamente divertida y satisfactoria.
Qué buenos son que nos llevan de excursión
Últimamente se está viendo que muchos juegos ya le han perdido el miedo a meter chat de voz interno como elemento jugable. Peak es uno de esos juegos y lo usa sabiamente. Hay atenuación por distancia y obstáculos, le meten efectos de eco en los lugares apropiados para que refuerce la ambientación y, en general, hace que la aventura tenga más sentido que si está todo el mundo metido en el canal de voz de turno.
Por lo jugable, Peak es sencillo: podemos movernos, saltar y trepar cualquier cosa en un bioma abierto, pero no ilimitado. Esto de trepar lo hacemos directamente manteniendo el botón izquierdo del ratón pulsado, con un ojo puesto en la barra de energía (la stamina de toda la vida) que se irá agotando más rápidamente conforme más queramos hacer (por ejemplo impulsarnos hacia arriba o saltar a un lado). Mientras estamos agarrados como lapas a una roca u otro elemento del escenario podemos ser víctimas del viento, el frío, el calor o los impuestos, dependiendo del bioma en el que estemos. No estoy seguro del tema de los impuestos pero seguro que hay algún bioma que los use. Si nos quedamos sin energía, perdemos agarre y nos vamos al hoyo. Si la caída es grande, nos haremos daño y este daño ocupará espacio en la barra de energía, por lo que tendremos menos de la misma para trepar. Si la caída es inmensa, toda nuestra barra será daño y nos quedaremos en el suelo como una colilla, esperando por si alguien viene a buscarnos con alguna curación. Si no es posible, nos rendimos y pasaremos a ser un fantasmón que puede ir de un personaje vivo a otro y hablar, por lo que aún podemos hacer algo más que mirar.
Y si lo que os gusta es mirar, Peak también nos pone ante los ojos unos escenarios bastante bonitos, minimalistas en su diseño pero bien paridos. Los personajes son bastante graciosos y podemos ir desbloqueando más elementos para su configuración, igual de locos y absurdos que el juego en sí.
-Unas palmeras como esas quiero yo en mi jardín.
-¿Te importa darme la mano para que no muera?.
-Ah, sí, tontostoy.
En nuestra exploración, si tenemos la valentía, podemos desviarnos de vez en cuando para buscar maletas, testimonios mudos de pasadas tragedias. Pero como reza el dicho, quien la encuentra se la queda, así que ahora sus objetos están ahí para, quizá, ayudarnos en nuestro periplo. Y digo quizá porque su contenido es aleatorio, y su utilidad puede ser un enigma en algunos casos. No voy a extenderme en describir los objetos porque parte de la gracia es descubrirlos y los spoilers son una cosa muy fea. Lo mismo os digo con los biomas, prefiero no deciros qué os váis a encontrar, porque hacerlo es un paso más en una aventura que cambia cada día.
Y es que cada veinticuatro horas la “isla” donde tiene lugar el juego cambia y se rehace, por lo que no vas a escalar dos veces la misma montaña ni vas a encontrar los mismos objetos. Si os puedo comentar que al final de cada bioma nos recompensan con una estatua de resurrección, por si alguien de nuestra particular compañía ha tenido mala suerte o es especialmente inútil, comida y más objetos. Si llegáis al final os rescata un helicóptero sin más ceremonia. Peak puede ser uno de esos pocos juegos en los que contar el final no es un spoiler porque es lo que menos importa. El viaje, la exploración y el drama de la aventura es lo que hace de Peak ser lo que es, uno de los mejores juegos cooperativos disponibles en este momento.
-Ay Herminio, por fin un sitio en la playa
-No sé Aurora, las playas tienen mar por un lado ¿no?
-No me seas agonías Herminio.
Si tienes gente con la que compartir y jugar, no lo dudes, echad mano de Peak. Es barato, es sencillo pero complejo y duro, desorientador, muy vertical, bonito y sin piedad.
- Hemos realizado este análisis en Ubuntu 24.04 desde Steam con una clave propia -
💚 Desafiante pero justo.
💚 Bonito, barato y bueno.
💚 Que cada 24 horas tienes un Peak nuevo.
❌ La atenuación por distancia del chat de voz a veces no va fina del todo.
Ingeniero Informático (de profesión), escritor y compositor aficionado. Fan de la Megadrive, de Yuzo Koshiro, Swery y Kojima. Los juegos narrativos me dan la vida, los deportivos me la quitan.