El terror íntimo, ese tan personal y propio, tan arraigado en cada uno de nosotros y que nos persigue constantemente. A nuestros miedos, fobias y traumas no superados se unen cosas tan mundanas como la soledad, la muerte (en el sentido terrenal), el fracaso e, incluso, la falta de inspiración y de un objetivo en la vida.
De eso trata precisamente la propuesta de hoy, de como la pérdida del rumbo puede dejarte atrapado en un bucle de frustración constante al punto de no reconocerte delante del espejo y de ser capaz de hacer cualquier cosa para volver a ser la persona que eras. La cuestión es ¿hasta donde estás dispuesto a llegar? Vamos con Project Songbird.
Nos ponemos en la piel de Dakota, una artista musical de relativo éxito que ve como su carrera peligra tras varios singles experimentales. Ella siente que ahí está su arte, que es su nueva etapa, pero esta nueva trayectoria está alejada de lo que sus fans quieren. Tras meses de bloqueo creativo, y gracias a su agente, Dakota viaja a una cabaña abandonada en mitad del bosque para encontrar la inspiración y componer un disco completo.
Evidentemente, y tras pasado un poco de tiempo, tanto la cabaña como todo lo que la rodea empezará a afectar a Dakota. Pero no hablo de cabañas endemoniadas o asesinos (esto hubiera sido lo fácil), no, aquí el folklore local, una extraña presencia y cierto punto de esoterismo empujarán a Dakota a un viaje introspectivo que le dará inspiración a la vez que la hará poco a poco dependiente de estos sucesos.
Es complicado comentar algo de lo que prefiero que no se sepa nada. Lo cierto es que Project Songbird me ha sorprendido para bien porque esperaba el típico walking simulator de terror en un bosque donde nos acosa algún bicho y poco más. Nada más lejos de la realidad. El juego comienza tranquilo, se toma su tiempo, quiere que conozcamos a Dakota, que empaticemos con su malestar y agobio. Poco a poco, vamos haciendo pequeñas tareas en la cabaña como montar nuestro estudio, grabar audios en la naturaleza, hacer fotos del paisajes, etc.
Precisamente la vuelta a la tortilla nos la da su contexto. Es decir, si has leído hasta ahora pensarás “bueno, un artista que se va a una cabaña y pasan cosas, nada nuevo”, y tienes razón, en parte. Desde el propio inicio sabes que hay algo más, hay sutilezas en el juego, pequeñas rupturas de la cuarta pared, diálogos del juego siendo consciente de que es un juego… sí, este título tiene todo eso y más. De hecho hay eventos que me han saltado dentro del juego en acciones mundanas y que me hacen preguntarme si realmente estaba programado así o lo he provocado yo, me ha hecho dudar, sinceramente.
A la historia de Dakota y el “metajuego” se une un apartado artístico sobresaliente y que corre perfectamente en un equipo relativamente modesto. Una cosa a tener en cuenta es que el juego pone bandas horizontales aunque avisa de que es una decisión artística y da la opción de quitarlas y reconfigurar la pantalla. Yo personalmente lo he jugado con las bandas, considero que Project Songbird es un juego de autor y es una experiencia íntima, y como tal, he preferido respetar al máximo la visión artística tal cual la ha concebido su desarrollador.
Me es imposible no acordarme de LUTO. Un juego de 10 que nos presentaba exactamente el mismo tipo de propuesta al ser un walking simulator de terror en un entorno hiperrealista donde mezcla el metajuego con el terror íntimo. Sé que las comparaciones son odiosas, pero si has jugado al título de Broken Bird Games vas a encontrar no pocos paralelismos.
Ojo que no lo digo a las malas o que Project Songbird sea una copia de LUTO, para nada. Cada propuesta sigue su propio camino y se enfoca en aspectos del terror distintos. Pero sí que muchos de sus elementos, como los descritos, se van a ver aquí. Eso sí, para mí Project Songbird tiene un pequeño “pero”, y es la inclusión de armas (con mejoras) y enemigos de los que defendernos y/o escondernos (son pocos y muchos están “scripteados”, pero están, y son duros).
Es un punto distintivo que, personalmente, si se lo hubieran ahorrado no lo echaría en falta. El propio terror psicológico de Project Songbird es buenísimo, hay momentos de tensión realmente intensos y secciones donde te aseguro que vas a estar con los pelos de punta. Mira que yo tengo tablas en el género, pues a veces he tenido que tomarme un pequeño descanso antes de continuar.
Project Songbird es terror en estado puro. Toma un miedo mundano y le da la vuelta para contarnos una historia profunda, con una protagonista escrita perfectamente y de la que seremos testigos de su progresivo descenso a la locura. En lo personal, me sobra la parte de las armas y los monstruos a eliminar y hubiera apostado al 100% por el terror psicológico.
Pero como te he dicho, este es un juego de autor, no toques nada, no quites nada, siéntate y disfruta jugando dialogando con este pedazo de título. Si quieres pasar mucho miedo a la vez que descubres nuevas formas de experimentar con los videojuegos. Ni te lo pienses
- Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por Dojo System -
💚 Una historia profunda, reposada, con varios giros y que te atrapa poco a poco.
💚 El terror psicológico es de lo mejor que se ha planteado ultimamente.
💚 Una factura técnica sobresaliente.
💚 El metajuego.
❌ La faceta de survival horror con armas, mejoras y enemigos no me terminan de encajar.
Juan Carlos es clase dual (Programador / Filólogo), antes era solodev y ahora proyecto de divulgador e investigador académico en game studies. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas.