¡Ay los incrementales! Ese pozo de horas sin fin, lo amamos y odiamos a partes iguales. Da lo mismo si se trata de cocinar galletas o de llevar a la humanidad al siguiente paso evolutivo. Nos encanta ver esos numeritos subir hasta cotas absurdas.
Hoy os traigo uno que va de precisamente lo segundo. Farmear los recursos energéticos de todo un sistema solar (y más allá) . Vamos con Starvester.
Bien, la cosa es como sigue: comenzamos en un planeta (Vesta) del que extraeremos combustible. Con ese combustible mejoraremos los extractores y compraremos drones para ir automatizando. Todo correcto. Llegados a un punto, el juego nos permitirá comenzar a operar con una estación espacial que nos generará puntos de investigación. Con esos puntos podremos mejorar tanto la estación espacial como ciertas capacidades de los drones del primer planeta. Eventualmente, podremos trabajar con la luna de Vesta e invertir para construir satélites que mejorarán todo lo anterior. Y así hasta construir una esfera Dyson en el sol, usar agujeros de gusano para transportar recursos, construir planetoides, transporte cuántico… ¿sigo?
Por supuesto tendremos los clásicos reseteos para ganar puntos de prestigio y mejorar de forma permanente alguna de las características, para así llegar más lejos en nuestro “mineo” de planetas. Un juego sencillo si me preguntan, un idle/clicker de manual sin puntos distintivos más allá de la relación entre recursos y planetas y como se va todo entrelazando para que nada se quede obsoleto. Eso sí, viene todo acompañado de una puesta en escena muy relajante, con música suave y el espacio en todo su esplendor y constante movimiento, al que podremos hacerle zoom o seguir alguno de sus planetas durante su órbita. Muy bonito todo, la verdad.
El juego tiene un error de concepto terrible a mitad de la “campaña”. Lo que he descrito antes es un sistema súper interesante, que invita a estar constantemente vigilando todos los planetas, buscando cierto equilibrio en el mineo de cada puesto, aceleraciones, invierto aquí y saco de allí… hasta que llegas al sol es muy bueno todo.
Pero después de eso desbloqueas una segunda sección con nuevos planetas y sistemas que explorar y todo se rompe, de forma casi literal. Todo lo hecho anteriormente no vale para nada, ahora la progresión se basa prácticamente en la espera de que se llene un recurso de forma “natural” y casi sin opciones para acelerar e interactuar. Se acabó la gestión de recursos y lo poco que se puede hacer son pequeños intercambios (nada ventajoso) y usar algún recurso anterior, pero no supone una mejora sustancial. Prácticamente estás obligado a esperar para poder reiniciar y comprar una mejora que te haga esperar menos.
Dicho de otra forma, la primera mitad es muy buena, la segunda es que se cae todo del sinsentido que propone.
Aquí tengo dos teorías: o bien el desarrollador lo ha hecho para alargar la vida útil del juego (que en total son unas 15 horas), o que después de hacer muchas pruebas vio que su juego era muy corto y dijo de meter más contenido para compensar (y sin mucha planificación de diseño, evidentemente). Una pena, no es mal juego y la primera mitad es muy satisfactoria. Ojalá hubiera seguido por ese camino
Un juego interesante que toma todos los elementos básicos de los idle/clicker y le da una vuelta de tuerca para hacer que el contenido sea interesante. Pero que se ve muy lastrado por una segunda mitad bastante deficiente y que parece que ha sido añadida al final del desarrollo.
- Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por Future Friends Games -
💚 El apartado audiovisual cumple muy bien. El mineo de planetas es agradable.
💚 La primera mitad del juego es muy interesante. Con un buen sistema de inversión y gestión de recursos.
❌ La segunda mitad es un sinsentido que empaña el acabado final.
❌ Hay mucha información que no está clara o directamente no existe.
Juan Carlos es clase dual (Programador / Filólogo), antes era solodev y ahora proyecto de divulgador e investigador académico en game studies. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas.