Los que estamos metidos dentro del género del terror sabemos lo complicado que es encontrar propuestas novedosas y con personalidad. Parte de culpa la tienen los motores actuales, llenos de plantillas relativamente iguales y donde es complicado salirse de esos moldes. El resultado, por lo general, suele ser juegos con distintas ambientaciones pero similares en propuesta.
Por eso mismo se agradece que algunos estudios quieran desmarcarse (al menos parcialmente) y traer cosas novedosas, frescas e interesantes. No me enrollo más, nos vamos con The Occultist, de DALOAR.
The Occultist nos pone en la piel de Alan Rebels, un investigador paranormal que se embarca en un viaje en solitario hacia la isla de GodStone. Alan recibe el aviso de que su padre ha desaparecido y sin más pistas que las continuas referencias a la isla, decide comenzar su investigación en ese lugar. Alan sabe muy poco del lugar salvo que fue donde su padre nació y pasó la niñez.
Como Alan es un medium, tiene cierta sensibilidad con lo paranormal. Porta un péndulo con un cristal por el que es capaz de ver el más allá. Esto incluye rastros fantasmales, inscripciones malditas o, directamente, los espíritus.
Al poco de llegar a la isla se descubre que, hasta mediados del siglo pasado, allí habitaba una secta macabra que realizaba extraños rituales y experimentos. Lo que comienza como una investigación personal se va revelando como un entramado de conspiraciones, corrupción, rituales prohibidos y experimentación humana que salpica a prácticamente cualquier habitante y cargo público de la isla.
A groso modo, The Occultist sigue el patrón de juegos de terror tipo walking simulator donde vamos visitando diferentes localizaciones, reuniendo pistas y resolviendo puzles. ¿Dónde está el giro? Bueno, tenemos varios factores diferenciadores bastante interesantes.
El primero es el péndulo, evidentemente. La herramienta de Alan es prácticamente nuestro segundo ojo y que no pararemos de usar, ya que por un lado revela las cosas ocultas (y no solo pinturas o mensajes, también hará aparecer objetos y pistas esenciales), y por otro ganará determinadas habilidades (cuatro en total) durante el transcurso de la aventura y que le permitirá a Alan hacer acciones como rebobinar en el tiempo un objeto o convocar una criatura para que alcance lugares inaccesibles. Sin duda la mecánica diferenciadora que define el juego. Aparte de que los efectos y distorsiones de la realidad están bastante logrados, un gran trabajo por parte del estudio.
Lo siguiente que destaco es la variedad de localizaciones. Normalmente este tipo de juegos se limitan a una o dos (ya se sabe: una mansión, una comisaría, un manicomio…) pero en The Occultist han puesto toda la carne en el asador y han añadido una amplia gama de lugares para la aventura de Alan. Comenzando con la cabaña inicial y avanzando por una vivienda familiar, las calles del pueblo, un orfanato, un faro... sin perder, eso sí, la esencia de walking simulator lineal (nada de backtracking, cuidado).
¿Mi momento favorito? La primera vez que avanzo por las calles del pueblo y la gente mira por las ventanas, cuchichea y cierra todo a mi paso. Un momento muy potente en cuanto a ambientación y tensión, pocos he visto así en este tipo de propuestas y que es muestra suficiente del mimo con el que se ha cuidado este juego.
El otro factor que destaco es, curiosamente, la casi ausencia de dos cosas: los jumpscares y las persecuciones. Si me habéis leído alguna vez, sabéis de sobra que odio esas mecánicas. Un jumpscare de vez en cuando está bien y aporta, pero se ha vuelto algo gratuito y de lo que se abusa mucho. Las persecuciones igual, se ha usado tanto que a mí me sacan completamente de la experiencia. He venido a jugar a un título de terror, no a un arcade de prueba y error. The Occultist tiene poco (y bien muy medido) de ambas cosas, aparecen en determinados momentos y aportan a la historia. Muy bien también por aquí.
El último de los muchos puntos fuertes de The Occultist son los puzles y la constante exploración del entorno. Olvidaos de los puzles de “encontrar objeto, poner objeto”. Los hay, sí, pero estos se mezclan con la exploración y observación del entorno usando el péndulo, donde siempre hay algo escrito que nos puede resultar útil. Además, personalmente me ha encantado lo bien integrado que está todo, con un diseño de niveles de diez y que se nota que va a más conforme avanzamos. Desde la primera localización importante (la casa) hasta la última, hay un progresivo aumento de la complejidad de los edificios sin llegar a sentirse artificial. Y esto es muy muy complicado de conseguir.
Sin ser tremendamente quisquilloso, diría que The Occultist es una propuesta fresca a su manera. Toma el “abc” del walking simulator de terror y lo vitamina con multitud de situaciones y localizaciones, una atmósfera bien conseguida y unos puzles inteligentes (no he nombrado antes los de “pintar”, ya veréis). No obstante, hay ciertos tramos donde la exploración se puede hacer pesada. Sin entrar en spoilers, el orfanato es una localización brutal, pero aparecen constantemente unos enemigos que terminan molestando más que aportando.
Eso sí, no me gustaría dejar la reseña aquí, ni mucho menos. Estamos, además, ante un juego que apuesta tanto por la calidad visual como de sonido. El doblaje está bastante acertado y todo lo que es diseño ambiental no tengo ni media queja. A eso le sumamos un argumento bastante interesante y con giros impredecibles (eso sí, explorad mucho, merece la pena leer los recortes y notas) y nos queda un producto bastante notable.
The Occultist es una propuesta muy notable que, sin llegar a arriesgar demasiado dentro del género, sí que aporta ideas y conceptos frescos. La mecánica del péndulo es sobresaliente, la factura audiovisual digna de un aplauso y el diseño y variedad de localizaciones de primer nivel.
Eso sí, solo te lo puedo recomendar si te gusta el terror tipo walking simulator y no te importa tomártelo con calma y explorar a conciencia. Si esperas un mínimo de acción, aquí no es, pero si disfrutas de una buena ambientación, pocos sustos pero bien tirados, puzles de relativa complejidad y una buena historia: ni te lo pienses, corre a por él.
- Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por DALOAR -
💚 La variedad de localizaciones.
💚 La ambientación, simplemente excepcional.
💚 Una historia muy interesante.
💚 Su diseño de niveles.
💚 La mecánica del péndulo.
❌ Si esperas algo de acción, persecuciones y jumpscares por todas partes, te va a defraudar.
❌ Algunos tramos pueden resultar pesados y alargados.
Juan Carlos es clase dual (Programador / Filólogo), antes era solodev y ahora proyecto de divulgador e investigador académico en game studies. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas.