Los que me vais conociendo sabéis de sobra que, al menos para mí, donde esté un buen juego de terror que se quite todo lo demás. Es verdad que mi tercio ultimamente son las experiencias bizarras y experimentales. Títulos donde la originalidad prima sobre cualquier otra cosa. Pero hoy no vengo con ese tercio, porque la experiencia que os traigo hoy es relativamente conservadora.
Ojo, conservadora no quiere decir mala. De hecho esta propuesta me resulta especialmente interesante por diversos motivos, y aunque el core es poco innovador vamos a rascar y ver todas sus capas, que no son pocas. Hoy nos vamos con The Transference.
Marcos Rodríguez vive cuidando de su madre, Sofía, en la casa de esta. Sofía padece una enfermedad degenerativa desconocida, apenas puede moverse y parece haber perdido la capacidad de hablar. Además el hermano de Marcos, Samuel, falleció en un accidente hace un tiempo, por lo que la casa se encuentra sumida en el luto más profundo.
Tras acostar a su madre y revisar el correo, Marcos lee una carta de pésame a la familia… por la muerte de Sofía. Marcos se desmaya y, tras el shock inicial, se despierta de nuevo en su casa, o lo que era antes: las ventanas están tapiadas, todo está lleno de cables y mecanismos, símbolos por las paredes, sangre por el suelo, extraños robots y, quizás, algo más. Marcos debe averiguar la forma de escapar de ahí.
Y con esta premisa se presenta The Transference, una propuesta que mezcla el terror con la resolución de puzles al más puro estilo escape room. En el momento en que Marcos despierta tenemos que ponernos a explorar toda la casa, la cual está llena de objetos, enchufes, botones, cables… todo parece no tener mucho sentido pero, una vez nos vamos haciendo al estilo de juego, podremos sacar sin problemas. La cuestión, como en un buen escape room, es ir explorando cada rincón e ir superando las pruebas. He de decir que algunos de los puzles requieren que le demos bastante al coco, pero tranquilos, nada del otro mundo (luego me explayo).
Sobre el terror, la verdad que aquí si está la cosa más tibia. El entorno aporta opresión, por supuesto, pero la chicha vendrá a los pocos minutos de la aventura. No quiero hacer spoiler pero evidentemente algo nos perseguirá por la casa y aquí hay que ir jugando al famoso sistema de escondite al estilo Outlast mientras seguimos resolviendo enigmas. Si eres como yo y no te termina de molar este tipo de mecánicas, no te preocupes, el juego nos da la opción de poner que los encuentros sean en los momentos obligatorios y ya.
Por lo demás aquí tenemos una curiosa y enigmática aventura de unas tres horas de duración, con doblaje a español e inglés y mucha iconografía española (lo que más me ha gustado).
Bien, con todos estos elementos sobre la mesa tengo que decir que The Transference me ha dejado bastante satisfecho, más por la parte de los puzles que del terror. Realmente la parte de terror se resume en las persecuciones y la ambientación, gana bastante más en este aspecto si ponemos que los encuentros sean en cualquier momento, pero personalmente no me termina de convencer tener que estar resolviendo puzles mientras busco armarios donde esconderme.
No es que sea algo malo per se, es que el sistema de Outlast nunca me ha convencido, para mí poner un bicho que te persigue y que si te pilla se acaba la partida da la sensación de juego arcade y un “prueba y error” constante que, al menos a mí, me corta completamente la inmersión. Repito, no es algo negativo, si te gusta esta mecánica lo vas a disfrutar.
El tercio de los puzles sí que merece todas las alabanzas, es un aspecto que me ha resultado de lo más ingenioso y bien planteado. La casa dispone de mucho objetos que recoger y que no tienes por qué utilizar en el momento, eso nos obliga a tener anotado mentalmente todos los frentes abiertos que tenemos. Suena sencillo pero cuando tienes 4 habitaciones con varios interactuables, cintas de casete para escuchar, ranuras donde colocar cosas, etc. el coco lo pones a pleno rendimiento. Mención especial al juego de cartas, donde juegas a la siete y media con un autómata, muy muy bueno ese.
Además todos (o casi todos) se basan en dilemas filosóficos y juegos de lógica reales, incluso alguno basado en composiciones de nuestros famosos poetas españoles.
Porque The Transference es puro videojuego español. La casa representa de forma fidedigna una vivienda de la España rural de finales de los 90 con sus paños de crochet, su cocina antigua de fogones y vajilla duralex, estanterías llenas de figuritas, recuerdos y libros antiguos… ¡si es que hasta tenemos pequeños botes rojo de pimentón dulce! Además, la casa está adornada con multitud de cuadros de pintores como Las Meninas de Velázquez o el Guernica de Picasso entre muchos otros. Un 10 por la ambientación.
Uno de los aspectos negativos que le encuentro es el abuso de la introspección. Marcos está constantemente hablando sobre lo que tiene que hacer y lo que está pasando. Personalmente no me gusta cuando el protagonista lo verbaliza todo, incluso cuando no hace falta. Frases como en las que te indica que hay un recorte de periódico en la pared y te lo lee entero me sobran. Creo que si la cuestión del juego es tener que explorar, que estén constantemente interrumpiéndome para decirme qué mirar o para darme pinceladas de historia no me convence.
La historia en sí no está nada mal, eso tengo que reconocerlo. Tienes algunos giros interesantes y te habla de traiciones familiares, complejos de inferioridad y favoritismos dentro de la casa, aderezado por supuesto con el terror del que hace gala el título. Además esta se va revelando conforme vamos resolviendo puzles, por lo que no tendremos momentos de vacío ni de mucha información. Además (y esto relacionado con lo anterior) mientras que el misterio de la familia me resultó bastante interesante, la constante intervención de Marcos me sacaba a veces. Pero bueno, en general el argumento cumple perfectamente su función si te lo tomas como lo que es: una historia contextual para un buen escape room con tintes de terror, cosa que el juego te anuncia por activa y por pasiva, así que todo bien.
En general, y antes de pasar a la conclusión, es que es una propuesta que saca músculo de la ambientación, el suspense y los puzles pero que en la cuestión del terror quizás le hubiera sentado mejor afrontarlo de otra manera. Pero ojo que no parezca que el juego no cumple, al contrario, tal y como he dicho al principio del apartado anterior, he quedado muy muy satisfecho.
The Transference cumple y se disfruta mucho si lo afrontas como un juego de escape room más que como un juego de terror. La ambientación es de 10, los puzles son ingeniosos y están integrados perfectamente dentro del juego. El factor de terror no me ha terminado de convencer pero por meras cuestiones subjetivas. En resumen, una buena experiencia, cortita, bien ambientada y bastante ingeniosa que te hará darle al coco a base de bien.
- Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por JanduSoft -
💚 Los puzles, ingenioso y exigentes en según qué momentos.
💚 La ambientación en una casa rural española está muy conseguida.
💚 Historia interesante y críptica.
💚 La opción de desactivar las persecuciones opciones...
❌ … porque el sistema tipo Outlast no es para todo el mundo (me incluyo).
❌ Referente a lo anterior, el factor terror flaquea al basarse en apariciones del “bicho” que te persigue y ya.
Juan Carlos es clase dual (Programador / Filólogo), antes era solodev y ahora proyecto de divulgador e investigador académico en game studies. Friki a tiempo completo y amante del videojuego de terror en todas sus facetas.