El primer golpe lo vi venir. El segundo también, aunque ya me pilló un poco peor colocado. Para cuando llegó el tercero, estaba convencido de que había pulsado el botón correcto y que el juego simplemente tenía algo personal contra mí. Unos cuantos intentos después, conseguí encadenar varias paradas seguidas y descubrí que el problema, efectivamente, era yo.
Ved: Recure tiene esa capacidad de convertir una paliza en una lección bastante entretenida. SummerClip nos propone un roguelite de acción donde esquivar está bien, atacar es necesario y dominar el parry acaba convirtiéndose casi en una obsesión. Su combate es exigente, a veces desesperante, pero cuando empiezas a reconocer los patrones enemigos y devolver cada golpe en el momento preciso, resulta tremendamente satisfactorio.
Lo más curioso es que todo esto forma parte de una aventura sobre alguien que ha perdido la ilusión por los videojuegos después de pasarse demasiado tiempo trabajando. Y la solución que encuentra es acabar atrapado en uno donde van a darle una cantidad considerable de golpes.
Desde luego, nadie dijo que recuperar una afición tuviera que ser relajante.
Ved: Recure es un roguelite de acción en tercera persona que combina combates rápidos, esquivas, contraataques y mejoras que vamos acumulando durante cada partida. Su propuesta puede parecer familiar, pero enseguida deja claro que no basta con lanzarse hacia los enemigos y machacar botones.
Aquí hay que prestar atención.
Los enemigos encadenan ataques, cambian sus ritmos y nos obligan a encontrar el momento adecuado para responder. Esquivar ayuda, evidentemente, pero el verdadero placer está en conseguir una buena parada y devolverle al enemigo sus malas intenciones.
Y cuando empiezas a cogerle el ritmo, aquello se convierte en un auténtico festival del parry.
Hay algo especialmente satisfactorio en plantarte delante de un enemigo que hace unos minutos te estaba destrozando, reconocer su secuencia de ataques y comenzar a detenerlos uno detrás de otro. De repente, ese combate que parecía imposible se convierte en una especie de baile donde cada golpe tiene su respuesta.
Eso sí, el juego no regala demasiado. Aunque las ventanas de parada son relativamente permisivas, la intensidad de algunos encuentros y la cantidad de ataques consecutivos hacen que mantener la concentración sea fundamental. Puedes estar jugando estupendamente y terminar en el suelo por confiarte durante dos segundos.
Pero cuando sale bien, sale muy bien.
El otro gran protagonista es su sistema de mejoras, especialmente las llamadas Buff Chains, que permiten conectar diferentes efectos para construir combinaciones cada vez más potentes.
No se trata únicamente de conseguir un porcentaje más de daño o aumentar nuestra salud. Podemos organizar habilidades que se activan unas a otras, modifican nuestro estilo de combate y llegan a transformar considerablemente la manera de afrontar los enfrentamientos.
Y aquí aparece una mezcla interesante: Ved: Recure exige habilidad, pero también quiere que pensemos cómo estamos construyendo nuestro personaje.
Podemos dominar las paradas y aun así sufrir bastante si nuestra combinación de mejoras no termina de funcionar. Del mismo modo, conseguir una cadena especialmente poderosa no garantiza que podamos ignorar los ataques de un jefe.
Personalmente, me gusta ese equilibrio, aunque también creo que el sistema necesita cierto tiempo para entenderse. Al principio puede resultar bastante abrumador, especialmente cuando empiezan a aparecer numerosos efectos y no tenemos demasiado claro cuáles encajan mejor entre sí.
Una vez superada esa barrera, experimentar se convierte en otro de los motivos para seguir jugando.
El argumento tiene un punto de partida que me ha resultado especialmente simpático. Nuestro protagonista ha perdido la pasión por los videojuegos y termina atrapado en un mundo donde deberá recuperarla mediante un peculiar tratamiento organizado por una divinidad de los juegos.
La excusa es disparatada, pero funciona porque Ved: Recure no pretende tomarse demasiado en serio a sí mismo.
Su estética anime, los personajes que encontramos y determinadas situaciones aportan un tono ligero que contrasta bastante con la exigencia de los combates. Es curioso que un juego sobre recuperar las ganas de jugar decida hacerlo poniéndonos las cosas tan difíciles, pero quizá ahí esté precisamente parte de la gracia.
También encontramos distintos personajes jugables, equipamiento y escenarios que amplían las posibilidades de las partidas. Hay contenido para experimentar, aunque no todos los elementos alcanzan el mismo nivel de interés y algunos tramos pueden sentirse más repetitivos cuando llevamos varias intentonas.
En cualquier caso, su mayor atractivo sigue estando donde empezó todo: en el combate.
La dificultad es probablemente el aspecto que más va a dividir a los jugadores. Los enfrentamientos importantes exigen aprender patrones y reaccionar correctamente, y hay momentos donde el juego parece empeñado en comprobar cuánto tiempo podemos mantener los reflejos funcionando sin equivocarnos.
Eso puede resultar agotador, especialmente cuando una derrota nos obliga a repetir parte del recorrido. También hay ocasiones en las que tantos efectos visuales y habilidades activándose simultáneamente complican la lectura de lo que está ocurriendo.
No todo es perfecto y la frontera entre un desafío satisfactorio y uno frustrante puede volverse bastante fina.
Por suerte, existen herramientas para suavizar la experiencia, incluido un modo fácil con avisos visuales para anticipar determinados ataques. Es un añadido que agradezco porque permite aprender el funcionamiento del combate sin renunciar necesariamente a sus mecánicas.
Pero, si disfrutamos aprendiendo patrones y mejorando nuestros reflejos, Ved: Recure tiene algo que engancha. Cada jefe derrotado deja esa sensación de haber progresado no solamente porque nuestro personaje sea más poderoso, sino porque nosotros también hemos aprendido a jugar mejor.
Y eso siempre tiene mérito.
Ved: Recure me ha resultado bastante más divertido de lo que esperaba. Su combate es exigente, a veces frustrante, pero dominar los parries y terminar imponiéndote a enemigos que antes parecían imposibles es una auténtica gozada. Además, su sentido del humor y esa premisa sobre recuperar la pasión por los videojuegos le dan un toque bastante simpático.
No todo funciona igual de bien: las mejoras pueden resultar confusas al principio, algunos encuentros se vuelven repetitivos y el exceso de efectos visuales no siempre ayuda. Sin embargo, consigue algo fundamental: que quiera volver a intentarlo incluso después de recibir una buena paliza.
Al final, Ved: Recure pretende devolvernos las ganas de jugar a base de golpes, esquivas y muchísimas paradas. Y cuando consigues encadenar cinco parries perfectos contra un jefe, recuerdas por qué llevamos tantos años perdiendo horas delante de una pantalla.
- Hemos realizado este análisis en PC con un código proporcionado por SummerClip -
💚 El combate es exigente y dominar los parries resulta muy satisfactorio.
💚 Las cadenas de mejoras permiten experimentar con diferentes estilos.
💚 Su estética anime aportan un tono desenfadado y divertido.
❌ Algunos picos de dificultad pueden resultar frustrantes.
❌ Ciertos encuentros se vuelven repetitivos y visualmente recargados.
Sanitario de profesión, estudiante de vocación y jugador por pasión. Lo mío nunca fueron las historias profundas y descorazonadoras, pero sí los retos y los niveles de dificultad endiablados. La primera consola que recuerdo fue la primera PlayStation, y desde entonces no he dejado de explorar un sinfín de mundos junto a los videojuegos.