Navegas en un pequeño barco, los rayos del sol se empiezan a filtrar entre las nubes, y llegas a buen puerto. Estás en la isla de Glimmerwick, un lugar que se ha ganado su fama gracias a su Conservatorio de Magia. Pero que nadie se engañe: aquí no estamos en Escocia ni vamos a agitar una varita. Nuestra herramienta será una flauta, que no se nos entrega al azar, sino tras responder a unas preguntas pensadas para descubrir qué instrumento encaja mejor con nuestra manera de ser.
La cámara se aleja en determinados momentos para mostrar todo el paisaje
Con la flauta en las manos ya estamos listos para matricularnos. En la escuela aprenderemos melodías mágicas, pociones, botánica y todo lo que hay que saber sobre los animales mágicos que pueblan la isla. También participaremos en actividades y, poco a poco, iremos descubriendo el trasfondo de la historia de la magia y el conflicto con los silenciadores. Durante la época del Silencio, un grupo selecto de magos quiso prohibir la música a la gente común. Los instrumentos y los pergaminos acabaron en la hoguera, y hasta silbar se consideraba una ofensa. Aquella oscuridad terminó cuando una resistencia plantó cara a los poderosos y devolvió la libertad a la isla. Sin embargo, el conflicto es reciente, y todavía se nota en muchos de sus habitantes.
Más de 150 personajes pueblan Glimmerwick, y todas sus líneas de diálogo están dobladas. Se nota que detrás hay un trabajo intenso. Es cierto que esas voces limpias y formales, con sus acentos británicos, a veces nos recordarán a un listening de inglés, pero lo cierto es que ayudan a dar vida al mundo de Glimmerwick y lo hacen sonar a lugar de verdad.
El propio juego te lo dice: tómate tu tiempo. Cuando hay un evento en el horizonte, el reloj se detiene y puedes deambular a tus anchas hasta que decidas empezar esa clase, esa excursión o esa partida de rol con tus amigos. El año se divide en cuatro estaciones de 14 días cada una, y a medida que alcanzas ciertos eventos se desbloquean nuevas habilidades y lugares que visitar. Eso sí, el ritmo puede resultar algo pausado. La historia principal se cocina a fuego lento mientras tú andas ocupado ocupándote del jardín, tratando con los habitantes del pueblo de Wisk o sacando de un nuevo lío a Clover, tu compañera de habitación.
Las partidas de rol con Fern son momentos encantadores
Uno de los aspectos importantes del juego es su menú, que puede resultar algo caótico. Hay varios paneles (inventario, misiones, canciones, calendario y habilidades) a los que al principio cuesta acostumbrarse. La gestión del inventario es fundamental, y sorprende que no exista una opción para ordenar los objetos de forma automática. También resulta curioso que el precio de cada artículo se vea dentro del inventario y, sin embargo, desaparezca justo cuando vas a venderlo en una tienda. A eso se suma que acabas acumulando una montaña de objetos sin saber si te harán falta como ingrediente de una poción, si los necesitarás más adelante o si lo mejor es venderlos y llenar la bolsa de pétalos de oro.
Encontraremos a personajes de lo más variopintos
Nuestros hechizos se lanzan con nuestra flauta mágica, a través de canciones que iremos aprendiendo conforme avancemos. Al principio nos esperan apasionantes conjuros para talar árboles o romper las piedras de nuestro jardín. Pero más adelante van llegando otros más avanzados, necesarios en determinados puntos de la trama. La música lo impregna todo, hasta el minijuego de pesca: cada pez tiene su propio tema, y para atraparlo hay que pulsar el botón siguiendo su ritmo. Esto es uno de los aspectos que más me ha gustado.
También hay un ligero componente de RPG. Subimos de nivel a medida que completamos misiones y aprendemos pociones y hechizos, y los puntos que ganamos se invierten en un árbol de habilidades que va desde el aumento del maná o las mejoras en las cosechas hasta algo tan imprescindible como aprender la lengua de sapo. La carpintería, la cocina y otros elementos jugables tratan de darle profundidad, pero a menudo se quedan en anécdota. Y me habría gustado contar con más eventos para conocer a fondo a los personajes del Conservatorio, porque los que hay suelen estar demasiado espaciados en el tiempo.
Songs of Glimmerwick no es un juego para todo el mundo. Mezcla ingredientes de RPG, aventura y simulación de granja bajo un trasfondo mágico, sin llegar a ser muy profundo en ninguno de ellos. Artísticamente es bonito y te invita a quedarte, pero su ritmo es pausado, y habrá quien lo encuentre demasiado lento en algunos tramos. Pero si te dejas llevar por su melodía y entras en su mundo puede ser capaz de atraparte durante muchas horas.
- Hemos realizado este análisis en Steam con un código proporcionado por Future Friends Games -
💚 La dirección de arte es bonita.
💚 Libertad para explorar y avanzar a tu ritmo.
💚 La música que impregna la isla de Glimmerwick.
💚 La historia contiene ideas interesantes…
❌ …pero se echa en falta algo más de profundidad.
❌ El ritmo del juego puede resultar lento.
❌ Gestión de inventario un poco caótica.
Javier Huerta es un comunicador de videojuegos que actualmente dirige y presenta el pódcast El Bloque Misterioso desde enero de 2023. Además, es la persona detrás de la cuenta de X para los amantes de los videojuegos, lo retro y el píxel, Nestálgicos.