En los años 80, Disney se encontraba en una posición delicada. La muerte de Walt Disney en 1966 había supuesto un fuerte mazazo para la compañía, que perdió con él la visión creativa del fundador. Las ideas se iban agotando, la calidad de los largometrajes descendía y la marca empezaba a percibirse como anticuada entre la audiencia juvenil. Se tocó fondo con Tarón y el caldero mágico (1985), un fracaso en taquilla a pesar de su gran presupuesto. Bajo la nueva dirección de Michael Eisner se apostó por la animación televisiva con series como Patoaventuras (1987) o Chip y Chop (1989), que revitalizaron la imagen de la marca y prepararon el terreno para el llamado Renacimiento Disney de los 90, que arrancó con La Sirenita (1989).
Tío Gilito se ha convertido en uno de los personajes más populares de Disney
Otro gran acierto de aquella época fue la alianza con Capcom, compañía japonesa que se estaba labrando una reputación sólida con sus juegos para NES como Mega Man o Bionic Commando. Juntos lograron demostrar que los juegos basados en licencias no tenían por qué ser productos mediocres. Los niños no son tontos, y saben distinguir cuándo algo tiene calidad.
Todo empezó con DuckTales (1989), un simpático juego de plataformas que nos lleva a recorrer el mundo junto a Scrooge McDuck -recordemos que los juegos aún no llegaban traducidos en aquella época- a través de cinco niveles cuyo orden podíamos elegir. La mecánica del bastón de Gilito le da ese punto original que lo distingue, y su jugabilidad precisa, sus simpáticos gráficos y su música pegadiza lo convirtieron en uno de los plataformas más recordados de la generación de 8 bits. No es tan complejo ni exigente como Mega Man, pero tiene el punto justo de dificultad para que los chavales no se lo pasaran en una tarde. Además, tuvo el don de llegar en el momento adecuado, en el punto álgido de la NES, y se convirtió en el juego más vendido de Capcom para la consola, superando los tres millones de copias entre la versión doméstica y la de Game Boy.
DuckTales es una aventura plagada de secretos
DuckTales 2 (1993) trató de mejorar la fórmula añadiendo nuevas funciones al bastón del Tío Gilito, pero no tuvo el mismo impacto. Sigue siendo un buen juego, aunque ya acusaba cierto desfase técnico para la época y le faltan niveles tan memorables como el mítico The Moon del original.
Siguiendo con temáticas patosas, la serie Pato Darkwing también tuvo su adaptación con Darkwing Duck (1992). Su ambientación más oscura se aprovechó para acercarlo a la jugabilidad de Mega Man: mecánicas de disparo, deslizamiento y jefes finales que te ponen a prueba al final de cada fase. Sin duda, otro de los platos fuertes del recopilatorio.
Chip 'n Dale: Rescue Rangers (1990) guarda un lugar especial en mi corazón de jugador, ya que es el único de la colección que llegué a jugar en una NES de verdad, en los 90. Puede parecer otro plataformas más, en esta ocasión a los mandos de Chip y Chop, con la escala peculiar del mundo que representa manejar a estos pequeños animales que podrían caber en tu bolsillo. Pero el hecho de poder jugar en cooperativo con las dos ardillas lo hacía realmente singular. Los controles son bastante básicos: puedes saltar, coger cajas para estamparlas contra perros mecánicos o agarrar a tu compañera ardilla y lanzarla a cualquier parte. ¿Se necesita algo más para ser feliz?
La secuela de Chip ‘n Dale no inventa nada nuevo, pero es igual de divertida
Chip 'n Dale: Rescue Rangers 2 (1994) nos pone de nuevo en la piel de los guardianes rescatadores, que tendrán que impedir los malvados planes de Fat Cat. Los gráficos se han actualizado con un apartado visual más vibrante, y el movimiento se siente ligeramente más rápido, pero se trata en esencia de una experiencia muy similar al primer juego. Llegar tan tarde en la vida de la NES le pasó factura, y no logró repetir el éxito de su predecesor.
La guinda del pastel es Goof Troop (1993), un vistoso juego de acción y puzle en vista cenital que también admite el modo cooperativo. Junto a Goofy y su hijo Max, deberemos avanzar a través de multitud de pantallas llenas de piratas, serpientes y fantasmas que tratarán de impedir nuestro paso. Los puzles son bastante clásicos -movimiento de bloques, interruptores, objetos que llevar de un lado a otro-, pero su pulido diseño lo hace destacar en el recopilatorio.
Deberemos usar nuestro ingenio para avanzar en Goof Troop
La otra novedad de esta versión para Switch es Bonkers (1994), un plataformas bonito a nivel visual aunque algo básico para tratarse de un juego de Super Nintendo en 1994. Sus seis niveles se completan de manera agradable, pero probablemente lo olvidarás igual de rápido como lo terminarás.
He dejado para el final TaleSpin (1991), que me parece el menos reseñable de la colección. Aporta algo de variedad entre tanto plataformeo -en este caso es un shoot 'em up que cumple y entretiene sin llegar al excelso nivel de la mayoría de juegos de Capcom-. Como mecánica curiosa, podemos girar nuestro avión e ir hacia atrás en la fase, algo poco habitual en el género. Más allá de eso, se trata de un juego realmente simple.
Si te molan los juegos de naves, tendrás tu ración con TaleSpin
Como novedades técnicas están las ya habituales: filtro CRT, guardado de partida, rebobinado y una galería con arte e historia sobre el desarrollo de los juegos. A nivel jugable, cada título incluye modos extra de contrarreloj y contrarreloj contra jefes, para competir con amigos y en tablas de clasificación online.
En su edición física, la caja incluye dos láminas, tres tarjetas coleccionables y ocho discos que recuerdan a los míticos tazos con los que jugábamos de chavales. Un aliciente más para hacerse con esta versión, que por suerte se ha librado del formato game key card en su edición de Switch 2.
La colaboración entre Capcom y Disney no acabó aquí, y hay incursiones destacadas que aún esperan su oportunidad en sistemas modernos, como la trilogía Disney's Magical Quest con Mickey de protagonista. Tocará esperar.
The Disney Afternoon Collection es una buena oportunidad para jugar en tu Switch a algunos de los mejores clásicos de Disney, con mejoras que los hacen más accesibles y modos extra que alargan su vida. Se echa en falta algo más de contenido exclusivo de la recopilación, pero aquí hay tardes enteras de nostalgia esperando a ser rescatadas.
- Hemos realizado este análisis en Switch con una copia física proporcionada por U&I Entertainment -
💚 Ocho juegos que aseguran diversión, con una calidad notable en general.
💚 Nuevos modos de boss rush y time attack para los más hardcore.
💚 Las convenientes opciones para guardar partida y rebobinar.
❌ Algún contenido inédito habría supuesto el broche de oro a la recopilación.
Javier Huerta es un comunicador de videojuegos que actualmente dirige y presenta el pódcast El Bloque Misterioso desde enero de 2023. Además, es la persona detrás de la cuenta de X para los amantes de los videojuegos, lo retro y el píxel, Nestálgicos.