Densha es una palabra japonesa formada por dos kanjis: den (電), electricidad, y sha (車), vehículo. Al combinarlas forman la palabra tren eléctrico. Al igual que ocurre en Reino Unido, el trainspotting -la observación de trenes- es una afición con enorme arraigo en Japón, con sus miles de kilómetros de vías y su extraordinaria variedad de diseños ferroviarios. Existe incluso una famosa saga de conducción de trenes llamada Densha de Go!, creada por Taito en 1996, que acumula ya más de veinte entregas.
Cabina arcade Densha de Go! japonesa (2017)
¿Y todo esto, diréis, qué tiene que ver con Denshattack!? Pues realmente nada, porque la inspiración en el nombre y su temática ferroviaria son las únicas cosas que ambos juegos comparten, pero me apetecía soltaros esta pequeña chapa. De hecho, jugablemente son noche y día: mientras que los Densha de Go! se enfocan en el realismo y exigen gestionar velocidades, señales y paradas de estación, Denshattack! nos arroja de cabeza a un mundo de colores vibrantes y lógica disparatada que remite a ese estilo alocado de los 2000 propio de joyas de SEGA como Crazy Taxi o Jet Set Radio.
Denshattack! nos planta en un futuro distópico cercano en el que las grandes ciudades japonesas malviven bajo cúpulas tras una serie de catástrofes ambientales. La megacorporación Miraido gestiona estas enormes estructuras mientras recuerda puntualmente a la población, a través de sus noticieros, los peligros de salir al exterior. En las zonas marginales que quedan fuera de su control se concentra la población más pobre, y es ahí donde nace el movimiento denshattacker como respuesta rebelde, apropiándose de las infraestructuras de tren abandonadas a lo largo de la isla nipona.
No podía faltar el Monte Fuji de fondo en una de las fases
A lo largo del viaje iremos conociendo gente y topándonos con bandas regionales hasta llegar al extremo norte del país, donde Miraido tiene su cuartel general. Esta premisa original va acompañada de escenas animadas y un marcado estilo cel shading que recupera el desparpajo y los colores vibrantes de los mejores exponentes de los años 2000. El juego rezuma amor por lo japonés -en la geografía que recorremos, en los diseños de personajes inspirados en marcadas estéticas como los bosozoku, las pandillas de moteros que arrasaron en los 80- pero lo hace con conciencia y respeto, sabiendo que es un producto occidental. De eso dan fe, también, dos kaijus a los que nos enfrentaremos llamados Morzilla y Panzeta. Y toda esta locura va perfectamente en sintonía con su alocada propuesta jugable.
En los primeros compases el juego se toma su tiempo en enseñarte cómo funciona, y hace bien, porque su propuesta no se parece a nada que hayas probado antes. Olvídate del típico juego de conducción de acelerar y girar: aquí lo que toca es saltar entre raíles, driftear en las curvas y ejecutar trucos en el aire como si fuéramos Tony Hawk sobre ruedas de acero. La variedad y velocidad a la que hay que encadenar movimientos puede abrumar en los primeros minutos, pero en cuanto le cogemos el truco y entramos en la zona, la experiencia puede ser genuinamente placentera.
Las luchas contra jefes son uno de los puntos fuertes del juego
A medida que vamos avanzando, el juego nos va proponiendo nuevas mecánicas, como deslizarse por de paredes o túneles, colgarse de un monorraíl o utilizar una doble vía. Una de las variantes más logradas es el yaoyorozudo, una senda celestial de color arcoíris que se abrirá si hemos realizado suficientes combos con nuestro tren y que nos permite tomar atajos y conseguir objetos específicos de esta senda. En determinadas pistas, incluso hay un camino secreto hacia un onsen, en el cual podremos conocer mejor las inquietudes de los personajes mientras se relajan dándose un baño.
Con la cantidad de maniobras disponibles, Denshattack! cae de lleno en esa categoría de "fácil de jugar, difícil de dominar", y puede ser tan exigente como tú te propongas según los objetivos que te marques. Pero a pesar de sus elementos de arcade clásico como puntuaciones o cronómetro se nota que es un juego moderno en su empeño por huir de la frustración. Ya podemos reventar nuestro tren contra el suelo, que en la mayoría de casos reviviremos inmediatamente donde estábamos, e incluso puede que escuchemos alguna frase de reafirmación: you’re doing great, sweetie.
La variedad de situaciones es constante
El doblaje, disponible en inglés y japonés, raya a gran nivel, y junto con la música y los efectos de sonido conforma un apartado sonoro espectacular. La banda sonora la firman principalmente artistas occidentales como Tee Lopes, Andrew One y Sean Bialo, con colaboraciones de compositores japoneses de larga trayectoria que han trabajado para Capcom, Nintendo, Sega o Namco. Casi nada lo que han logrado reunir los buenos de Undercoders.
Denshattack! es exactamente la clase de juego que uno desearía que existiera más a menudo. Original en su concepción, generoso en sus referencias y con una personalidad visual y sonora tan pegadiza como un jingle de los 2000. Puede que sus primeros minutos descoloquen, pero para quienes le den la oportunidad de despegar, el viaje promete curvas, combos y momentos sorprendentes a tutiplén. Próxima parada: Denshattack!
- Hemos realizado este análisis en Steam con un código proporcionado por JF Games -
💚 Original y vibrante apartado visual, con diseños muy llamativos.
💚 Banda sonora espectacular llena de pelotazos.
💚 Frenético y agradable de jugar, con variedad de situaciones.
💚 Las fases contra jefes tienen momentos alucinantes.
💚 Alta rejugabilidad si quieres obtener las mejores puntuaciones.
❌ Algunas fases se sienten más normales comparadas con otras.
❌ No es un arcade al uso, ya que no existe mucha penalización por fallar.
Javier Huerta es un comunicador de videojuegos que actualmente dirige y presenta el pódcast El Bloque Misterioso desde enero de 2023. Además, es la persona detrás de la cuenta de X para los amantes de los videojuegos, lo retro y el píxel, Nestálgicos.